jueves, noviembre 27, 2008

Gracias por la magia.

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viernes, noviembre 21, 2008

Sonrisa


Eluana sonríe. Es la única de la familia que no parece conocer la tragedia: Está muerta.
Hace diecisiete años que no despierta y, como el señor Valdemar, no puede terminar de irse de este mundo porque una sonda naso gástrica la sostiene más allá de su voluntad.
Voluntad que no conocemos pues Eluana no puede hablarnos.
Vemos también que es una chica pudorosa, pues si ni lo fuera, no cubriría su cuerpo.
Claro que hace tiempo que no puede elegir quien la ve desnuda, hace tiempo que no puede juguetear con un amoroso fotógrafo mientras se ducha pues la frotan en una cama con una esponja húmeda sin que pueda opinar acerca de quien quiere que la toque.
Se supone que la eutanasia requiere de la voluntad del paciente y, cómo Eluana no puede articular sus palabras, algunos se atribuyen la facultad de manifestar un supuesto deseo de vivir. Ejercen una oposición de tipo moral a la posibilidad de que se le permita morirse por completo. Lo meten en medio a Dios y todo.
Yo le preguntaría a es Eluana, a la de la foto si quiere seguir viviendo. No estoy seguro... Tal vez se aferraría a la probable esperanza de volver a una vida normal. Pero tiendo a pensar que no lo haría. En cuanto los médicos consiguieran comunicarse de algún modo con ella, con un tomógrafo o con un medium, creo que Eluana pediría que acaben con este mal sueño.
Quisiera hacer una petición:  Cuando entren en razón y entiendan que eso no es lavida, no la dejen padecer una quincena de deshidratación.
Sería mas humano -aunque el género humano tiene bastante poco de humano- ayudarla  a encontrar una buena muerte.
Ojalá pronto descanses.



domingo, noviembre 16, 2008


Parece que Millás acaba de publicar un libro de relatos breves.


En la gerencia puse algunos de los textos.

miércoles, noviembre 12, 2008

Old friends in better times ...

Thelma vigila por ti.


Don Bluth, dice que todos los perros se van al cielo. ¿Dónde andarás?

miércoles, noviembre 05, 2008

¡Qué tengas suerte negro!


Nos va a hacer falta... Y, otra cosa, cuando saques las tropas de Irak, no las mandalas sin escala a sus casas... Dejate de joder...

Nueva sucursal

Los invito a mi nuevo tumblelog: Gerencia de Miscelánea.

domingo, noviembre 02, 2008

Hongo de algodón de azúcar

Estuve mirando una de esas listas que tanto gustan a los medios, especialemente, los norteamericanos. Una lista de las mejores fotos utilizadas para comunicar noticias.


Advierto que hay varias que muestran lo peor del género humano, por lo que sólo me permitiré mostrar una. La que mas me ha llamado la atención.





The 25 Best News Photographs: Entertainment & Culture: vanityfair.com


Y me ha llamado la antención porque siendo, probablemente, el registro de uno de los actos mas bárbaros de la humanidad, tiene un aspecto tranquilizador.


Al menos debió haberlo tenido el 6 de agosto de 1945, para los lectores de diarios. Hoy, tal vez, la iconografía del hongo está fuertemente conectada con el uso de armas nucleares -aunque hayan sido usadas tan pocas veces.


Pero viendo sólo la foto, tal vez, por las limitaciones tecnológicas de la época, la imagen tiene un aspecto fantástico. Y uso el término "fantástico", pensando en la primera acepción que aparece en el Diccionario de la Real Academia:




Quimérico, fingido, que no tiene realidad y consiste solo en la imaginación.




Y si no tiene realidad, entonces no ha sucedido, sólo es un monton de algodón, tal vez, de azúcar. Tal vez sólo es un fotograma de una vieja película. Tal vez, la foto está mal tomada. Tal vez por eso no veo a las personas disolverse el el aire o caminar en carne viva por las calles de Hiroshima bajo una lluvia negra.


Tal vez, la foto es muy mala y no cuenta bien su noticia.

sábado, noviembre 01, 2008

17

Ayer, respondiendo al pedido de una angustiada madre fui al Hospital Argerich a donar sangre.

Me encontré con su hijo frente al consultorio de hemoterapia. El tipo tendrá unos cincuenta años, pero parecía de sesenta, tratamiento oncológico mediante.
Me dieron un cuestionario y un cartón con un número: 17.
Me puse a pensar, después de llenar el cuestionario, en el número. "La desgracia", recordé, en el universo de la quiniela.
Muy apropiado  para la situación, supuse.  
Cuando me llamaron, se mostraron muy interesados en una pregunta del cuestionario referida a mi hígado. Porque resulta que tengo un defectito: el Síndrome de Gilbert.
Cuando salí y le tuve que explicar al tipo que no me habían querido sacar sangre, pude ver a alguien verdaderamente enojado con la vida.
Y eso que no le conté lo del numerito.