jueves, septiembre 10, 2009

Diego Armando Judas

El Diego y la pelota en una sociedad maravillosa

La historia, muchas veces no hace justicia con los gestos de los hombres. El ejemplo paradigmático es la figura de Judas, quien ha jugado un lugar fundamental en la génesis de una de las religiones mas conocidas de la humanidad.

Mientras todo el resto de los apóstoles estaba dispuesto a sacrificar la vida por Jesús, sólo Judas fue capaz de pagar con su alma y el desprecio de generaciones venideras el precio del movimiento necesario para convertir a su líder en un mártir que captura en carne propia las culpas de toda la humanidad o, al menos las de aquellos de a lo que ha convencido –que no fueron pocos.

En este sentido, imagino a Diego Maradona en una epifanía: Ha descubierto que la alegría que ha dado a millones –a cambio de otros millones- no es más que el circo, como el romano. Una distracción que coopera en el mantenimiento del estado de las cosas, al menos en su país. Ha entendido que la pretendida magia y su fama no llevan a la gente a la real felicidad y que sus goles sólo son anestesia para mucho que los gritan desde una vivienda precaria.

Ha decidido que todo lo que ha hecho nada vale y, cómo Judas, ha decidido inmolarse y, al precio de trocar esa admiración en odio, quemará las naves, hará que un grupo de millonarios en pantalones cortos falle una y otra vez hasta conseguir que las puertas del campeonato mundial se cierren.

Entonces, sólo entonces, mientras el mundo mira a Johannesburgo por televisión, mientras los posters de Maradona arden en la precaria calefacción de las villas; entonces, tras el sacrificio del amor que sentía por el tanta gente, nos miraremos, veremos la realidad y daremos ese primer paso para hacer de estas tierras un lugar mejor.



jueves, agosto 06, 2009

Garantizando un feliz cumpleaños

Ayer atravesé una serie de sucesos particulares:

Tratándose de mi último día del año, no esperaba grandes sobresaltos pero, incluso en los fines de año particulares, esos que no tienen fuegos de artificio pueden suceder cosas que marquen el hito con cierta espectacularidad de medio pelo. Aunque tal vez, sea yo, quien no puede poner en dimensión los sucesos.

La jornada comenzó con la renuncia virtual telefónica de uno de mis empleados: en particular en el que más cosas delegaba.

Así que mi cotidianeidad se alteró y comencé a pensar en como sobrellevar el paso hacia atrás en mi pequeña organización.

Luego de varias horas con cierta cuota de extravío, salí de la oficina para encontrarme con mi compañera y el martillero al que le encomendamos la venta de nuestra casa: El muchacho se había ofrecido para asistirnos en la negociación con su colega a cargo del inmueble que nos interesa.

Hicimos una oferta y nos dirigimos a la oficina de este último para formalizar un pequeño instrumento de reserva.

Una vez allí, los profesionales del mercado inmobiliario, comenzaron a debatir la redacción del documento y, contra todo pronóstico, no se pudieron poner de acuerdo en el demoníaco texto y poco faltó para que se comenzaran a insultar.

Fue así que regresamos a nuestro hogar sin poder avanzar en la operación y, en la certeza de  que la próxima vez negociaríamos sin asistencia.

En el camino de regreso, el termómetro del motor del bólido comenzó a acusar algunos grados en exceso lo que  concluyó la la jornada con probabilidad de mecánico en la mañana.

Supongo, que por contraste, al menos, hoy debería ser un buen día.

viernes, marzo 06, 2009

Trabajo, castigo de Dios.

Hoy, conversando con un amigo acerca de lo complicado que es tener empleados surgió un interrogante:
¿No será que los empleados de uno están enojados, a veces, porque uno es el ejecutor de ese castigo divino impuesto a los hombres por morder una manzanita?
Puesto en esos términos sería muy comprensible que un dependiente deteste a su empleador aún cuando ninguna de las condiciones del contrato de trabajo se encuentre incumplida. En este estado de las cosas, todo trabajador podría sentirse agraviado por su patrón por el hecho mismo de la relación de dependencia. Una relación sustentada en un valor que se asume de manera axiomática: "ganarás el pan con el sudor de tu frente". Valor que ha sido dispuesto por el dios judeo cristiano, quién probablemente ha puesto a los empresarios protestantes en la sagrada misión de sostener dicha verdad sin discusión.
¿Dónde queda en el mundo entonces la libertad de conciencia? ¿Y si mi dios me ha dicho que me rasque la panza hasta que la friccion encienda las llamas de un acogedor infierno en el que ficharán los infieles?
No lo sé... pero si el trabajo es un sacramento, tal vez, yo, prefiera las medialunas.

jueves, octubre 16, 2008

Dios no existe, o miente.

En estos días vuelve a mi mente, una y otra vez ese lugar común del mundo judeocristiano del "ganarás el pan con el sudor de tu frente".
Creo que es evidente que el Estado, en sus diferentes encarnaciones le da, a regañadientes, a las personas sus cuotas, con éxito dispar, de seguridad, educación y salud. Situación que provoca indignación, frustración e incluso la muerte.
Sin embargo, aún no resolviendo las cuestiones relacionadas con cuestiones tan reales, tan tangibles como el hambre, una vez que la economía de lo fantástico ha demostrado que es un globo relleno con metano, los aparatos estatales, argumentando la necesidad de proteger a los individuos; esos que no tienen salud, ni educación o seguridad y que con su esfuerzo producen los bienes concretos que mueven la economía real,  asisten al mercado.
Asisten al mercado en un gesto que replantea por completo los valores morales de la la humanidad como conjunto. Un gesto que, nos termina de confirmar que no es el sudor de la frente el que te proveerá de lo que necesitás. No. Será la codicia, la ambición desmedida. Será ese gesto que se condena siempre en los discursos pero que hoy ha sido premiado a la luz del día reconociendo que nada es tan valioso como el engaño, la falacia.
Ojalá - y "ojalá" quiere decir: Dios quiera- que Dios no exista. Lo prefiero a descubrir que, en lugar de ser una mentira que alguna vez tranquilizó a alguien, sea un mentiroso.
http://www.youtube.com/?v=tILPYMuVBU0

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martes, agosto 05, 2008

Soy una oveja eléctrica

blade_runner3.jpgEn los momentos finales de Blade Runner, Deckard regresa a su departamento buscando a Rachel, la replicante de la que se ha enamorado. La replicante que no se sabía como tal.


Cuando descubre que, para su asombro, Gaff no la ha exterminado, le propone huir con él con destino incierto. Ella acepta.


Deckard se detiene en la puerta del departamento para vigilar la huida de Rachel al ascensor del edificio y repara en un objeto en el suelo:


Un pequeño origami. Un unicornio de papel. Un unicornio como el de sus sueños.


Entonces entiende que él tambien es un ser sintético. Un androide que sueña con los sueños eléctricos que la corporación Tyrell le ha implantado. Gaff, amante del origami, lo sabía. Pero por alguna razón, tál vez, porque de todos modos tanto él como Rachel tienen una fecha de caducidad, como todo producto, los ha dejado en libertad en el último instante.


Ninguno de los dos va a sobrevivir.


¿Por qué cuento el final de una película?


Porque hoy me senté frente al escritorio de mi psiquiatra y sucedió algo muy extraño.


Me sentía especialmente animado y el doctor me preguntó a que se debía.


Luego de varios días nublados, el sol de esta fresca mañana me resultó especialmente reconfortante, por lo que concluí en que esa era la razón.


-El sol -dijo el doctor. Y sonrió.


-Sí. Me gusta el sol -pensé en voz alta.


La conversación velozmente se alejó de nuestra estrella y viró hacia tópicos inusualmente gratos. Por un momento casi me pregunte qué hacía ahi.


Al salir de su despacho siempre atravieso solo la pequeña sala de estar hacia la puerta del departamento en la que alguna rara vez algún otro paciente aguarda. No era el caso hoy.


Repentinamente algo llamó mi atención. El doctor ya había cerrado la puerta de su consulta por lo que no pudo ser testigo. Alguien había dejado en la pequeña mesa ratona un sol o estrella de papel. Hecho con la página de una de las revistas que duermen el sueño de los justos en esa sala de espera.


Alguien vio mi sol. Alguien sabe que es lo que sueño. Alguien sabe cuanto tiempo me queda.


No soy real.


Y sin embargo duele.



martes, mayo 20, 2008

Duda


No es que quiera contradecirlos. Es que deben tener razón. Pero no quisiera dejar de pasar la oportunidad para sumar mi duda acerca de la existencia de Dios.
Eso. Nada más